El Barça de Xavi sigue sin rumbo. El equipo ha cosechado dos derrotas en los últimos cuatro partidos. Sin embargo, no son las derrotas lo que preocupa a la afición culé, sino la mala imagen que está dejando el FC Barcelona en dichos partidos y la poca autocrítica que muestra siempre su entrenador.

Sí es cierto que, durante varias semanas, la plantilla había quedado mermada por la gran cantidad de bajas sufridas: Pedri, Raphinha, Koundé, Lewandowski, De Jong y Balde. El regreso de la mayoría de estos, lejos de mejorar la situación, la ha empeorado. El equipo se le ha caído en defensa y en el frente de ataque, las ideas han desaparecido por completo.

Lo que es indudable es que la mayor virtud por la que el Barça ganó de manera muy holgada la pasada liga fue la solidez defensiva, algo que este año ha desaparecido por completo.

Sin ir más lejos, el pasado domingo frente al Alavés, Xavi movió la defensa hasta en tres ocasiones, confundiendo a todo el mundo, y a sí mismo. Pero, sobre todo, a un João Cancelo, que jugó hasta en tres posiciones distintas. En los primeros 45 minutos, un impreciso Samu Omorodion evitó que los blaugranas se marcharan al descanso con un 0-3 en contra.

El equipo volvió a presentar los mismos errores que en la derrota contra el Shakhtar, en el partido frente a la Real Sociedad, o en la segunda parte desastrosa ante el Real Madrid. Por suerte, sacó los tres puntos por la ausencia de efectividad del Alavés, al igual que sucedió en Anoeta.

Un Barça muy partido, sin un esquema de juego claro, con muchísimo espacio entre líneas, con jugadores en posiciones antinaturales, un bloque desordenado en la presión y un juego interior muy lento y pobre. En resumen, un equipo que no juega a nada y al que se le suma que el principal pilar que lo sostiene (la defensa), empieza a mostrar fragilidad.

Lejos de asumir el mal juego de los suyos, Xavi Hernández siempre tiene una excusa. El césped, los horarios de partidos al sol, los árbitros, el viento, y ahora, la prensa. Sí, Xavi culpó el pasado domingo a los periodistas de las malas actuaciones del equipo. ¿Qué será lo próximo?

La realidad, en datos, para Xavi es que, desde que llegó al puesto de entrenador en Can Barça el 8 de noviembre de 2021, ha ganado una liga y una Supercopa de España, y la mentalidad en Europa es luchar por no caer en fase de grupos de la Champions League. En Europa, Xavi solo ha cosechado siete victorias en 20 partidos, ganándole sólo al Viktoria Pilsen, Nápoles, Amberes y Galatasaray, y al Oporto y Shakhtar por la mínima.

En resumen, viendo que el juego del Barça deja muchas dudas, que la plantilla ha mejorado notablemente con los nuevos fichajes, que han vuelto aparecer los fantasmas europeos, que en Montjuic se empiezan a escuchar silbidos y que a Xavi se le agotan las excusas, ¿cuánto crédito más se le debe dar al entrenador? ¿Cuándo se le debe a empezar a discutir? ¿Hasta dónde llega la paciencia del culé?

La calidad y profundidad de plantilla del Barça está muy lejos de la mediocridad que ofrece su juego, y con esto sobre la mesa, sólo te sale un culpable: un entrenador incapaz, de momento, de hacer funcionar las piezas.

Imagen principal: @FCBarcelona_es.


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